Gausa
Manuel y Otros. 2001. Ed. Actar. Barcelona, España. (Pp335) define inquietud de
la siguiente manera:
[abierto, inestable, animación, dinamismo]
La forma que describimos aquí es una forma inquieta
(nerviosa, no-estable, no-sujeta). Narra un estado latente –incierto–
virtualmente incompleto. Expresa un instante pero también alude a otros
posibles instantes. Se trata en efecto de una forma inquietante, en stand by.
Podría concebirse entonces, como una trayectoria interrumpida, congelada en un
instante preciso. Más que de una
composición se trataría pues de un protocolo –o un teorema específico–
dentro de una cadena ilimitada de teoremas diversos. Su perfil –su silueta, su
perímetro, su frontera- no describe ya un diseño completo, finito, cerrado,
sino más bien la simulación dinámica de un proceso abierto.
Una trayectoria difusa, incompleta, vaída, acorde con la
propia capacidad evolutiva del sistema (esa idea de crecimiento implícito), asociada
a su naturaleza expansiva y dispersa susceptible de engranar múltiples
situaciones a partir de un juego virtualmente ilimitado de combinaciones
variables. Una forma que se expande, pues, indefinida e infinitamente, desde
todos los puntos, como un gráfico multidimensional; una configuración múltiple
y abierta, de conexiones encadenadas, referidas, no obstante, a patrones
simples, evolutivos.
En la psicología esto puede aludir a algo que no puede estar
quieto, que está en estado nervioso. Pero en este ámbito, ese término puede ser
mucho más amplio. Puede hacer referencia a formas abiertas, inestables, que
inquieten a quien las observe; que nos haga notar cierto dinamismo en su
morfología.
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